Los cables submarinos transportan conexiones a internet por todo el mundo, pero su construcción es menos conocida que la función que cumplen. Las líneas tendidas en el lecho marino están expuestas a riesgos que van desde daños accidentales causados por barcos y actos de sabotaje hasta mordeduras de tiburón y peligros derivados del terreno. Como las reparaciones son costosas y difíciles, los cables se fabrican con varias capas protectoras.

Un cable puede tener casi el grosor de un brazo. Su cubierta exterior está hecha de polietileno y va seguida de una cinta de tereftalato de polietileno, que proporciona resistencia a la tracción y aislamiento eléctrico. Los alambres de acero trenzados ofrecen protección y rigidez adicionales.

Más hacia el interior, una capa de aluminio ayuda a impedir la entrada de agua; después vienen el policarbonato, un tubo de aluminio o cobre y otra capa resistente al agua hecha con vaselina. En el centro están las fibras ópticas que transportan los datos. El número de fibras varía según la capacidad de transmisión del cable.

El artículo cita como ejemplo el cable submarino Petal, proyectado por Meta: se espera que el proyecto esté terminado en 2029 y que cuente con 96 pares de fibras y una capacidad de 1 petabit. Los diseños exactos pueden variar según el fabricante, pero el objetivo general es el mismo: proteger el núcleo de fibra óptica de las amenazas del entorno marino.

Fuentes: Xataka Móvil.